Lemniscata y Kepler introducción (II)

Lemniscata y Kepler introducción (II)

[Update 29 mayo 2016]

Lo de los reactores de generación de energía eléctrica por fusión termonuclear lo voy a dejar para más adelante. Sólo os diré que si cogéis un diagrama de fase de cualquier elemento o sustancia compuesta, hay una zona más allá del punto crítico en que la fase líquida y la fase gaseosa no están claramente diferenciadas compartiendo propiedades de ambos estados. Esto del plasma es una forma de disfrazar las ecuaciones de los gases perfectos y los gases reales, de forma que se consideran sistemas abiertos, como aislados, y cerrados, y ciertas reacciones como si fuesen adiabáticas cuando en realidad no lo son, pero os habréis perdido, y si no os perdistes sabéis que este tipo de cálculos tienen cierta complejidad.

Hará unos 65 años más o menos, empezaron las guerras de la electricidad. El mundo acababa de salir de una gran guerra, había mucho que reconstruir, inventar, y equipar. La pirámide de población global tenía una forma más o menos triangular (con unos entrantes en las zonas de las guerras) y el crecimiento vegetativo y económico era claramente positivo, porque toda Europa, Estados Unidos, China, Japón, y otras sociedades y economías crecían a buen ritmo. Y crecían a buen ritmo porque hace 65 años se necesitaba fabricar y equipar a toda la población en general. La mayoría de la gente no tenía televisor, por ejemplo, y mucho menos un coche propio en el que desplazarse.

Pero unos veinticinco años después (en los setenta del siglo pasado), las economías de los países desarrollados ya habían alcanzado un punto en que el mismo modelo económico de posguerra no funcionaba tan bien, porque en los setenta la gente ya tenía un montón de electrodomésticos, y también muchos tenían coche propio. Empezó entonces a desarrollarse una economía que voy a llamar específicamente economía del refalfio [veamos qué dice el diccionario…].

refalfio

refalfio

Dizionariu Asturianu

refalfiu

refalfiu

Voy publicando y sigo.

En los setenta y ochenta empezaron a aparecer las maquinas de marcianitos (acordaros de aquella cancioncilla: “Uh, uh ih, ah, ah, ah, uh, uh, ih, ah, ah ah, peligro de contagio marcianitis total” un horror de horterada que estaba de moda de aquella), y se empezaban a comercializar los magnetoscopios. (¿…mmmgn… eh?) Videos, quería decir videos (Llevo tanto tiempo leyendo jerga hullabaloosera que se me va pegando…). También se empezaron a instalar las primeras antenas colectivas de televisión por satélite (recuerdo yo que me reía un montón con la forma de hablar de los voceros en los noticiosos de algunos canales sudamericanos, retransmitiendo en un castellano ligeramente modificado y algunas veces casi incomprensible 🙂 , mucho antes de la llegada de los culebrones venezolanos, otro horror televisivo de los cuales no he visto ni un capítulo, aunque me sonaban algunos títulos como “Cristal” o “Pasión de gavilanes”, que no reconocería, porque no sé ni la trama, ya me aburría mucho ver la tele desde unos diez años antes… lo más parecido que conozco son las canciones de Pimpinela, que más que canciones parecían discusiones cantadas tipo culebrón venezolano…).

Además de las máquinas de marcianitos, la televisión por satélite, y los videos, se empezó a desarrollar la red de cajeros electrónicos en los bancos (tener en cuenta que soy española y vivo en España, para otros países las fechas oscilarán hasta en dos o tres décadas). Y también en los setenta, ochenta se empezaron a vender las primeras videoconsolas y los primeros ordenadores personales (que de aquella se conectaban a la toma de la antena analógica de televisión generalmente). Internet se empezaba a gestar, pero sólo a nivel empresarial, bancario, y corporativo.

Pero el gran salto en España fue cuando (por razones de economía de mercado y desarrollo tecnológico de la sociedad -> coincidió) durante los gobiernos de Felipe Gonzalez Márquez, que fueron los que siguieron inmediatamente a Suárez y Calvo Sotelo, se empezó a privatizar todo aquello que fuese susceptible de ser privatizado: Telefónica de España, que era una red de telefonía única en todo lo que no es Portugal de la Península Ibérica, la RENFE, se empezó a liberalizar el espectro electromagnético, para la implantación de emisoras de televisión, radio y telefonía móvil. Aparecieron las televisiones privadas.

[Acordaros de las famosas “mamachichos”, antesala de un horror que fomentaba la parte… voluptuosa de las azafatas, y que desde mi punto de vista denigra y deforma la visión de lo que somos las personas, y que cuando se empezaron a privatizar las televisiones, fueron una forma de introducir ciertos contenidos, que de existir en televisión, deberían ser explícitamente contratados por separado, ya que ese tipo de contenidos “venden” una percepción de las mujeres (o si queréis de los hombres también), de las personas en definitiva, que fomenta que ciertas personas vean a otras personas como si fuésen mercancía de compra-venta, y de lo cual entiendo la parte económica, y entiendo que las personas que ganan dinero con ello tengan una cierta “justificación” en prestarse a aparecer en contenidos de ese tipo, que a mí personalmente, no me gustan. No me parece que sean formativos, y además alimentan ciertas visiones y actitudes en la sociedad que a mi juicio no son positivas, y además no se ajustan a la realidad: afortunadamente nunca me he encontrado señoras o señores así al ir a hacer la compra en el super].

¿Os acordáis de los “muñegotes“?

En los noventa del siglo pasado hace unos veinticinco años se empezaron a introducir las drogas de diseño a ritmo de “(ruta del) bacalao”. La psicodelia hippy de los sesenta con el LSD, (Lennon diciendo que la canción en cuestión no tiene nada que ver con la leyenda en cuestión) y otras sustancias alucinógenas y estupefacientes, llevaba ya un tiempo por ahí circulando, y las leyes habían tenido tiempo de tipificar ese tipo de delitos. Así que a algún grupo de narcos desmadrados se les ocurrió ir cambiando de sustancia en sustancia para ir saltandose la acción (?) de la justicia (?). La “peña” empezó a “meterse pastis”, metaanfetaminas y sustancias por el estilo (parece ser que últimamente está de moda el gas de la risa por alguno de entre los muchos garitos del Oviedo antiguo… y hace tiempo también leí algo sobre el alcohol “esnifado” y los canutos de hortensia…).

Se empezó a hacer algo parecido respecto a la telefonía, internet y la televisión. Nos metieron (por la cara) la obligación de contratar un paquete de servicios de telefonía, televisión e internet, que mucha gente no necesita, ante la imposibilidad o dificultad de contratar sólamente alguna de esas cosas. Además metieron el canon de autores, y el canon digital, que consiste en dar por sentado que vamos a robar contenidos protegidos por derechos de autor independientemente de que esto sea o no así, con lo cual, al comprar cualquier electrodoméstico que tenga capacidad para grabar en formato digital estamos pagando todos aproximadamente entre un cinco y un diez por ciento por estos conceptos, que van a parar a las manos de las diferentes instituciones que les dan efecto legal y económico (algo muy distinto al sobrecoste que también nos cobran a todos en los precios de los artículos en los supermercados debido al gasto que deben hacer para impedir que la gente robe las mercancías a la venta, ya que en ese caso se cobra la seguridad, y en el otro caso, el del canon de autores, o el canon digital, se da por supuesto que somos nosotros los delincuentes).

Con los fondos de inversión, los preferentistas, y todas esas gaitas destempladas que se fueron gestando en la convención de Basilea, se hizo algo muy parecido también.

Y por si fuera poco, como en España con un 101% aproximadamente de endeudamiento público, y un 170% en endeudamiento privado, se gasta el dinero de todos en comprar equipos informáticos pagados con los impuestos de todos (y en pagar exceso de alumbrado público), para poner en funcionamiento redes de bases de datos (portales o páginas) operadas por los propios usuarios (es decir, nosotros), con altas vulnerabilidades de seguridad (como ha quedado recientemente de manifiesto con la campaña de RENTA 2015 cuando se mezclaron declaraciones de miles de ciudadanos), y nos eliminan oficinas y gestores en las administraciones de justicia (?).

En muchos casos nos ponen a escuchar grabaciones de telecentralitas: (“Si desea hablar con un agente marque uno”, “Si está usted hasta los huevos no permanezca a la escucha…”), para realizar cualquier consulta. Los departamentos de atención al cliente, ya no son de atención al cliente, son de “atensión” al cliente, y suelen estar “sentralisados” en “callsenters”, en países de habla latina, a miles de kilómetros de “distansia”, con el consiguiente impacto económico en cuanto a puestos de trabajo e instalaciones comerciales.

Todo esto lleva a una implantación cada vez mayor de sistemas informáticos, con unas demandas y especificaciones energéticas que ya se notan (en décimas de grados centígrados con los pulsos de sincronización, por ejemplo, se nota, y se nota en interior además, lo que implica un ordenamiento del campo magneto-calórico en otra dirección debido al exceso de energía, y por cierto y ya que estoy hablando de temperaturas, los termómetros están dando valores falsos de temperatura, según el rango esperado van unos grados por debajo o por encima de la temperatura real, pero aún así, si tenéis alguno que marque décimas de grado ir mirando la medida y la hora y ya veréis cómo se está notando también).

Se han instalado grandes superficies comerciales, el pequeño comercio va desapareciendo, y la sociedad se va volviendo menos amigable. Y de momento (y a falta de alguna llamada de telecentralita que haga sonar el politono “medieval jaunt”, aquí lo dejo hasta otro momento).

Update 29 mayo 2016

Así que desde hace tiempo estamos en una economía del refalfiu, saturando, mejor dicho, sobresaturando el medio ambiente con los residuos de la actividad industrial, y las basuras de todo tipo, que como ya sabréis si me leéis de hace tiempo, se “tratan” generalmente almacenándolas, en diferentes capas, niveles, y localizaciones, en algunos casos… [nótese la ironía] geológicamente estables como por ejemplo Japón…

En lugar de buscar y pegar las definiciones semánticas de los siguientes términos, os voy a dar un listado para que busquéis directamente en los diccionarios:

“tratar”

“almacenar”

“estable”

“tsunami” (respecto a este último, buscar también la etimología del termino…).

(Tan dándome ganes de cambia’l rexistru Astunglés…).

Pues yos paez pocu, van a entamala col tocamak, que dicho asina a bote prontu, ye una tubería llena d’una cosa tremendamente peligrosa que yos dio por llamalu plasma. El plasma ye un conceutu que nun ye facil de deprender así que voy pasar otra vez al castellanu, perque n’asturianu pue ser que salga algún que otru reburdiu.

Un reactor de fusión termonuclear es una central de energía eléctrica con una capacidad de generación de potencia difícil de cuantificar. Decía el periódico (El País) que tienen pensado poner en funcionamiento uno en Francia, porque afortunadamente en España no se pudo licitar. Decía también que ese invento (de patente rusa) costaría 360 millones de euros y daría trabajo a 360 personas, con un margen de beneficio de un montón de pasta.

Desde el punto de vista de la explotación comercial es un buen negocio, siempre y cuando no haya algún accidente que estropee el bonito aparato de fusión termonuclear, que viene a ser como un Sol en pequeñito, que en lugar de transformar hidrógeno en helio, consigue a partir de litio, deuterio y tritio, que son dos isótopos radiactivos del hidrógeno, generar la corriente eléctrica, aprovechando el calor producido en las reacciones de fusión para posteriormente… (mover una turbina…).

Desde el punto de vista técnico cuesta trabajo creer que se hayan atrevido ni a pensarlo siquiera, aunque pensándolo mejor, y teniendo en cuenta la etimología de la palabra tsunami, y lo ocurrido en Fukushima (donde el combustible es cesio, que a pesar de ser un alcalino, tiene un radio atómico y unas propiedades físicas y químicas muy diferentes del resto de alcalinos), lo cierto es que voy a cambiar el discurso y diré: ya estaban tardando…

En realidad se viene desarrollando desde los años 50, sólo que en pequeño y para investigación, que es muy diferente de un uso comercial y a gran escala.

Vengo tiempo diciéndolo, y parece que no se entiende bien, así que voy a repetirlo:

El modelo económico (esti del refalfiu) tiene que cambiar, el modelo legal, hace tiempo que se ha convertido en la trampa legal, o si queréis ingeniería legal para saltarse las leyes y responsabilidades.

Por ejemplo ( e independientemente de quienes lo planteen, porque yo, de politicos estoy… cómo decirlo suavemente… un poco hasta los huevos…), últimamente se pone en cuestión si las administraciones deben o no hacer frente a las deudas de los administradores salientes. Lo cierto es que tienen que hacer frente. ¿Pero es justo que un alcalde entrante tenga que cargar con los “marrones” de otro alcalde saliente?, no, no es justo. Yo particularmente haría pagar las costas de todos esos escándalos financieros, y políticos de las administraciones, a los responsables de las malas decisiones, y las empresas e instituciones que intervinieron en sus desarrollos. Pero ya sabéis, hace tiempo que los productos se entregan AS IS, y así se van librando de las responsabilidades y leyes al respecto, porque ellos no son responsables si se hace un mal uso de un producto pensado AS IS (como es).

Con lo que aquí, el que no roba es porqué tiene algún tipo de escrúpulo personal, ya que hace tiempo que nos roban a todos a base de gastarse el dinero público pagado con las diferentes tasas, cánones, gravámenes e impuestos, por todos (y si pensáis que si no tenéis nóminas os libráis que se os quiete de la cabeza, porque con el IVA, también pagamos impuestos al comprar cualquier artículo).

El panorama da un asco tremendo.

Lo aconsejable sería poner muchas pequeñas centrales de producción de energía eléctrica, en lugar de un tocamak, que el día que falle no queda nadie aquí para contarlo. Pero luego vienen los sinsentidos ecologistas…

La cosa es, el tocamak se pone bien lejos de la ciudad, no se ve, y si falla está lejos… en cambio si se elimina la alta y media tensión y se diseñan pequeñas centrales de zona (en lugar de transformadores de zona, que es lo que ya hay (si sabéis de estas cosas os estaréis partiendo de risa, pero la cosa es seria… [que es lo peor…]) aprovechando el tendido de baja tensión, y dejando (y limitando las distancias) otras potencias para instalaciones industriales, se puede aprovechar casi toda la instalación de la red existente.

Pero como políticamente es impopular, pues nos encontramos paradojas del tipo de la (inexistente) sociedad ecologista de amigos del pez de río, protestando si se quiere poner un miniembalse en un arroyuelo para generar energía (al modo tardo-nedieval) con un molino movido por el agua, porque los pobres pececillos de río no se iban a poder desplazar libremente de un lado a otro del miniembalse (con lo fácil [además] que sería poner una portezuela para peces a tal efecto…).

NÓTESE que un pequeño molino de agua no es para nada comparable a la Presa de las Tres Gargantas en China… por ejemplo.

[¿Habrá alguien en su sano juicio que diga que hoy 29 de mayo a las 6:26 de la mañana no ha amanecido ya en Oviedo?].
[Pssssst, (sí, seguro que sí, hay gente pa todo…)].

Un plasma, es una sustancia, un fluído que es a la vez líquido y gas, tiene una mezcla de propiedades de ambos estados. En el caso del tocamak, el stellarator, y otros inventos parecidos, además este fluído está cargado eléctricamente.

Al estar cargado eléctricamente y girar a gran velocidad induce un campo magnético, y recíprocamente, un campo magnético, perdón y más exactamente, un campo electromagnético, calienta el fluído.

Estos fluídos giran dentro de las tuberías que los contienen y están también cargadas eléctricamente para aprovechando la fuerza de repulsión impedir que el fluído dentro de la tubería entre en contacto con las paredes.

Como va girando a gran velocidad, el régimen que siguen las partículas dentro del volumen de todo el fluído no es ni mucho menos, un régimen laminar, siendo este último una ordenación de las partículas del fluído en capas ordenadas (de forma parecida a como se ordenan las retícular cristalinas, sólo que en los fluídos las partículas no están fijas como en los cristales).

El régimen de movimiento que siguen las partículas en un plasma en esas condiciones, es un régimen turbulento y se considera que siguen trayectorias helicoidales y espiroloides (que no dejan de ser intersecciones de superficies esféricas de radios constantes o variables).

El volumen del plasma dentro del tocamak se considera como una forma geométrica llamada toroide, más o menos la forma que tiene un donut.

Independientemente de las condiciones de presión y temperatura dentro de la tubería, y del tipo específico de combustible, y medio para acelerar, cargar eléctricamente, y calentar el fluído, se sabe que AUNQUE TODO VAYA BIEN, las paredes de la tubería se van desgastando con el tiempo, y se saben otras cosas que seguiré comentando en próximas actualizaciones.

Si queréis un comentario respecto a las características técnicas, pedirmelo, porque es largo de explicar y difícil de entender. Así que termino el post aquí.

Acerca de María Cristina Alonso Cuervo

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